¿ Dónde está La Riqueza ?

Por veinte años, Mihok, un obrero ruso de Omaha, Nebraska, llevó una “piedra de la suerte” en su bolsillo, sin sospechar que tuviera valor monetario. Una y otra vez sus amigos -que pensaban que no era una piedra común-, le sugirieron que la llevara a examinar a un joyero. Él se negó obstinadamente hasta que, finalmente, por insistencia, la envió a un joyero de Chicago. Este certificó que mariajoserubila piedra era un rubí “sangre de pichón”, el más grande de su tipo en el mundo. Pesaba 24 quilates y su valor era de ¡$100.000! (*Unos 2.5 millones de dólares de hoy). Hay millones de personas que como este obrero, viven en la pobreza, pensando que para ellos no hay nada aparte de trabajo duro y más pobreza, y que, sin saberlo, llevan en su grandioso interior posibilidades de riqueza más allá de sus sueños. Su erróneo pensamiento les está robando su herencia divina, cortando el suministro abundante provisto para ellos por la Fuente omnipotente de toda riqueza.

La mayoría son como un hombre que fue a regar su jardín, pero sin darse cuenta pisó la manguera y cerró el suministro de agua. Tenía una manguera grande, y estaba muy molesto, muy decepcionado, porque estaba recibiendo sólo meras gotas de agua cuando tenía todo el derecho de esperar un gran chorro. En su fuente, el agua era abundante, lista para satisfacer sus necesidades. Pero algo estaba mal: al estar pisando la manguera, el hombre estaba limitando esos recursos a un goteo miserable. Esto es literalmente lo que están haciendo todos los que viven en la miseria absoluta. Limitan sus recursos al pararse en la manguera a través de la cual la abundancia debería llegarles. Detienen el flujo de abundancia que es su derecho de nacimiento, debido a sus dudas, sus miedos y su incredulidad; y al visualizar pobreza, pensar en pobreza, y actuar como si nunca esperaran tener nada, lograr nada, o ser nada. Todo en la vida del hombre, todo en el universo de Dios, se basa en principios – sigue una ley divina y la ley de la prosperidad y la abundancia es tan clara como la ley de la gravedad, tan infalible como los principios matemáticos.

Bienvenidos a nuestros entrenamientos.

 

 

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